Composición y ley del oro: qué significan los quilates (24K, 18K, 14K)

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Cuando alguien lleva una joya a tasar, casi siempre surge la misma pregunta: ¿de qué oro está hecha realmente? La respuesta no es tan sencilla como decir «es oro» o «no lo es», porque el oro que se utiliza en joyería casi nunca es puro al cien por cien. Se mezcla con otros metales para ganar dureza, cambiar de color o simplemente abaratar costes, y el resultado de esa mezcla se expresa mediante los quilates. Entender qué significan estas cifras ayuda a comprender por qué dos anillos de apariencia idéntica pueden tener un valor muy distinto en el mercado de compraventa y empeño.

Qué es el quilate y cómo se mide la ley del oro

El quilate es la unidad que indica la proporción de oro puro que contiene una aleación, sobre un total de 24 partes. Así, si una pieza es de 24 quilates, en teoría no lleva ningún otro metal añadido; si es de 12 quilates, la mitad de su composición es oro y la otra mitad son otros metales. Esta proporción también se puede expresar en milésimas, un sistema habitual en los contrastes europeos, donde por ejemplo 750 milésimas equivalen a 18 quilates. Ambas formas de medir la ley del oro conviven en las joyas y en los documentos de tasación, por lo que es normal encontrarse las dos nomenclaturas según el origen de la pieza.

Conocer estos quilates del oro es el primer paso para entender el valor real de una joya, ya que el precio no depende solo del peso, sino también de la cantidad de metal precioso que contiene esa pieza en concreto.

Oro de 24 quilates: el oro puro

El oro de 24 quilates es, en la práctica, el oro más puro que se puede obtener a nivel comercial. Es el que suele emplearse en lingotes y monedas de inversión, precisamente porque su valor se rige de forma directa por la cotización internacional del metal, sin que haya que descontar la proporción de otros metales. Sin embargo, en joyería de uso diario es poco frecuente, ya que el oro puro es un metal muy blando y se deforma o raya con facilidad. Por eso, salvo en piezas ceremoniales o de inversión, lo habitual es encontrar aleaciones de menor ley pensadas para resistir el uso cotidiano.

Oro de 18 quilates: el equilibrio entre pureza y resistencia

El oro de 18 quilates, equivalente a 750 milésimas, es uno de los más apreciados en joyería fina. Combina una proporción alta de oro puro con otros metales como cobre, plata o paladio, lo que le aporta mayor dureza sin renunciar a un color intenso y a un brillo característico. Esta mezcla también permite obtener variaciones de tono, como el oro blanco o el oro rosa, según el metal que se añada a la aleación. Al tratarse de una ley alta, las piezas de 18 quilates suelen mantener un buen valor de reventa, y es habitual que quienes buscan tasar anillos, alianzas o cadenas de este tipo se sorprendan gratamente al conocer su valoración.

Oro amarillo, blanco y rosa: el papel del quilate en el color

Además de determinar la pureza, la aleación asociada a cada quilate influye directamente en el color final de la pieza. El oro amarillo tradicional suele combinarse con plata y cobre en proporciones equilibradas, manteniendo el tono cálido que asociamos con el oro desde siempre. El oro blanco, en cambio, se obtiene añadiendo metales como el paladio o el níquel, y a menudo recibe un baño final de rodio que refuerza su brillo plateado, un baño que con el tiempo puede desgastarse y dejar entrever el tono amarillento de la aleación original. El oro rosa, por su parte, debe su color a una mayor proporción de cobre en la mezcla, lo que le da ese matiz cálido y rosado tan buscado en joyería contemporánea.

Es importante entender que el color no indica por sí solo la ley de la pieza: un oro blanco y un oro amarillo pueden ser ambos de 18 quilates, simplemente con distintos metales de aleación. Por eso, a la hora de tasar una joya, siempre se analiza la composición real más allá de la apariencia visual, ya que el color puede llevar a conclusiones equivocadas sobre el valor de la pieza si no se contrasta con una medición adecuada.

Oro de 14 quilates y otras leyes menores

Por debajo del 18 quilates encontramos aleaciones como el oro de 14 quilates (585 milésimas) o el de 9 quilates (375 milésimas), muy extendidas en mercados como el estadounidense o el británico, y cada vez más presentes también en piezas que llegan a España procedentes de viajes, herencias o compras en el extranjero. Estas leyes contienen una proporción menor de oro puro, lo que se traduce en un precio de tasación más ajustado, pero no por ello dejan de tener valor: siguen siendo oro real y se pesan y valoran como tal, aplicando el porcentaje correspondiente a su ley concreta.

Cómo identificar la ley de una pieza: contrastes y sellos

La mayoría de las joyas de oro llevan grabado un pequeño sello, conocido como contraste, que indica su ley. Puede aparecer como un número de tres cifras (750, 585, 375) o como la indicación en quilates (18K, 14K, 9K), normalmente en el interior de un anillo, en el cierre de una cadena o en la parte trasera de un pendiente. Este sello es una referencia orientativa muy útil, pero no sustituye a una comprobación profesional, ya que con el paso de los años puede desgastarse, resultar difícil de leer a simple vista, o incluso no coincidir exactamente con la composición real de la pieza si esta ha sido reparada o soldada con otros materiales en algún momento.

Por qué el quilate influye directamente en el precio de tasación

El precio que se ofrece por una joya de oro se calcula, en esencia, a partir de dos variables: el peso de la pieza y la proporción de oro puro que contiene, es decir, su ley. Por eso, dos joyas del mismo peso pueden alcanzar tasaciones muy distintas si una es de 24 quilates y la otra de 9 quilates. A esto se suma un tercer factor que cambia cada día: la cotización del oro y la plata, que fluctúa según los mercados internacionales y determina el valor de referencia sobre el que se aplica el porcentaje correspondiente a cada ley. Consultar esta cotización antes de acudir a tasar una pieza ayuda a tener una idea más ajustada de lo que se puede esperar.

Cómo saber qué ley de oro tienes en casa

Si tienes joyas antiguas, heredadas o que ya no usas, es probable que no sepas con certeza de qué ley son ni cuánto podrían valer. Revisar el interior de anillos y alianzas, o el cierre de pulseras y cadenas, puede darte una primera pista, pero la manera fiable de saberlo con seguridad es llevarlas a un profesional que pueda analizar la pieza con las herramientas adecuadas. En muchos casos, piezas que parecían de escaso valor resultan ser oro de buena ley, y al contrario, joyas de aspecto vistoso pueden ser en realidad de una ley más baja de lo esperado. Si quieres salir de dudas, puedes tasar tu joya de oro o plata de forma gratuita y sin compromiso antes de decidir qué hacer con ella.

Tasación honesta y transparente, quilate a quilate

En La Casa de los Empeños sabemos que detrás de cada joya suele haber una historia, y que entender por qué se ofrece un precio u otro genera confianza. Por eso explicamos a cada cliente la ley de su pieza, el peso exacto y el cálculo aplicado, sin dejar nada a la improvisación. Trabajamos siempre con instrumentos de medición precisos y con la cotización actualizada del oro, de manera que el importe ofrecido responda a la realidad del mercado y no a estimaciones al azar. Si tienes joyas de oro de cualquier ley y quieres conocer su valor real, te esperamos en nuestra tienda de Collado Villalba, donde puedes visitarnos o contactar con nosotros para resolver cualquier duda antes de acercarte.